CULTURA, POBREZA y COMPROMISO PERSONAL

Dr. ANTONIO PÉREZ ESCLARÍN

XIII CONGRESO LATINOAMERICANO DE A.S.I.A

CARACAS, VENEZUELA
9 AL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2004

 

•  El inmenso poder creador de los seres humanos no está al servicio de la vida. Por eso, a pesar de tanto desarrollo científico y tecnológico, el mundo de comienzos de siglo XXI funciona para unos pocos y contra muchos. Las desigualdades se agigantan de un modo vertiginoso entre países y entre grupos dentro de cada país. América Latina tiene el poco honroso privilegio de ser el continente de mayor desigualdad.

•  Miles de millones se deshumanizan al tener que vivir y morir en condiciones inhumanas, otros se deshumanizan al volverse insensibles ante la miseria y el dolor de los demás. Cada vez se liga menos la pobreza a algún tipo de injusticia y se considera únicamente responsabilidad de los pobres.

•  Nuestra Cultura valora sobre todo el tener y el aparentar, disipa la ética permitiendo que cada uno decida lo que es bueno y lo que es malo. Desprecia e ignora al pobre, generando así un modo vertiginoso de violencia

•  Violencia del exhibicionismo de los que tienen, ostentan, derrochan y corrompen;

•  Violencia de los que buscan tener –para poder ser- a cualquier precio (asalto, robo, prostitución, corrupción, tráfico de drogas, de influencias, de órganos, de personas...);

•  Violencia de los aparatos represivos, que en vano intentarán poner orden y mantener la paz en un mundo estructuralmente desordenado e injusto.

•  Violencia del terrorista, que ha sido educado para matar sin titubeo;

•  Violencia imperial de los ejércitos súper poderosos que invaden países sembrando destrucción y muerte para imponer su ley y su verdad;

•  Violencia atizada por dictadorzuelos y caudillos, que arrastran al matadero a miles de seres humanos bajo palabras grandes, infladas de un patriotismo hueco con las que tratan de arropar sus ambiciones;

•  Violencia de la superexplotación en el trabajo que, ante su precariedad, está imponiendo nuevas formas de esclavitud que se creía totalmente superadas.

•  Violencia contra las culturas. La dictadura del pensamiento único y la colonización de las mentes se imponen con fuerza sobre pueblos y países.

•  Violencia contra la naturaleza, Aire, mares y ríos están heridos de muerte. El clima del mundo se altera cada vez más. Desaparece una especie todos los días.

•  Violencia en los medios de comunicación, en especial la televisión que nos hace admirar a los violentos que resuelven los problemas por la fuerza. Violencia en los telediarios y en las primeras y últimas planas de los periódicos.


•  La cultura de la insensibilidad y la violencia promueve también la mediocridad y el descompromiso. Nos perdemos en consuelos ilusorios, y hasta estamos empeñados en convertir la fe y la religión en algo liviano, sin prójimo ni compromiso. Nos esforzamos por crecer hacia fuera para tapar nuestro enanismo espiritual y nuestra creciente soledad.

•  Para acabar con la pobreza se requieren políticas vigorosas en salud, educación, vivienda y trabajo. Los programas para mitigar la pobreza tienen que apuntar a elevar la productividad de los pobres.

•  Para acabar con la pobreza, la humanidad requiere convertirse y entender que, además de ser un problema social y económico, es también un problema político, y un problema ético que implica superar esa insensibilidad inhumana a la que no importa el dolor ajeno.

•  Los seres humanos podemos labrar nuestro futuro. La educación tiene sentido porque los seres humanos somos proyectos. Nuestra vocación es reinventar el mundo y no meramente reproducirlo.

•  Uno se constituye en persona como ser de relaciones. Lo que nos define como personas es la capacidad de amar. El amor comienza con la pareja y después continúa en la familia (Padre, Madre, Hijo), donde aprendemos a valorar, aceptar o rechazar en sociedad.

•  Si queremos que los bienes alcancen a todos, debemos combatir la cultura del derroche y del consumismo y aprender a compartir, a vivir con austeridad. Impulsar unas políticas vigorosas que promuevan la productividad, la eficiencia, la calidad y combatan la mentalidad populista, limosnera, facilista y mesiánica.

•  La plenitud humana no se encuentra en el poder, el dinero, el éxito, sino en el servicio y el amor. Seguir a Jesús es portarse con los demás como él se portó, proseguir su misión que nos convoca al encuentro y la fraternidad, a combatir todo lo que amenaza e impide la vida para que todos puedan alcanzar su plenitud. La fe es sobre todo cuestión de movimiento, de acción, de compromiso.

•  Sólo es posible llegar a Dios mediante el servicio al hermano. La fe sin obras, sin caridad, no sirve de nada. Los pobres y desvalidos no son sólo los bienaventurados, sino los que nos salvan a los demás, los que nos hacen benditos en cuanto dediquemos la vida a su servicio.

•  Dios se hizo hombre para mostrarnos el camino de ser dioses. Humanizar es divinizar. Nos dio la vida para que nos atrevamos a darla. Vivir como un regalo permanente a los demás, vivir según el espíritu de Jesús como “hombres y mujeres para los demás”, es el medio de alcanzar la plenitud.