PALABRAS DEL PADRE JESÚS ORBEGOZO, S.I.
PROVINCIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN VENEZUELA
XIII CONGRESO LATINOAMERICANO DE A.S.I.A
CARACAS, VENEZUELA
9 AL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2004
El lema “Todo Hombre es mi hermano” nos lleva a caminar en contra la corriente, pues nuestras sociedades conciben y construyen el mundo excluyendo a los pobres, considerándolos cifras estadísticas y efectos colaterales más que como seres humanos con los mismos derechos.
Para no dejarnos perder en la abstracción, tenemos que ponerle a los pobres, nuestros hermanos, rostros concretos. Como nos recuerda la parábola del Buen Samaritano , no podemos dar un rodeo para evitar acercarnos a los pobres. Solamente, acercándonos, viéndolos, haciéndonos vulnerables a su dolor, solidarizándonos con ellos, es decir compartiendo lo que somos y tenemos, y cargándolos es que nos hacemos hermanos.
Las divisiones y exclusiones extremas que encontramos, nos imponen encontrarnos y toparnos con los pobres en sus necesidades. Ese encuentro le dará pleno sentido a nuestras vidas, humanizándonos, y ayudará a los pobres a encontrar caminos de superación de su pobreza deshumanizadora, a través del reconocimiento que recibe del otro como hermano.